"Un lugar donde crecer". Sesión familiar en Costa da Morte.

18 de julio, 2018 - Sesiones familiares - Comentario -

Boas!

Hoy vengo con una sesión de fotos familiar en Costa da Morte, concretamente en la ría de Corme-Laxe, un lugar que, para una conquense como yo, sí era de muerte, para quedarse sin respiración de tan precioso. Y no es por desmerecer mi tierra, que bien bonita es, pero no hay mar y el mar siempre llama mucho la atención, sobretodo a los de muy de interior como yo. De modo que ahora comprendo por qué le llaman a sí a esta privilegiada costa.


Madrugué mucho (y con gusto) para poder llegar a tiempo desde Allariz (Ourense) a la hora que habíamos fijado. Tenía que ser a una hora muy concreta para poder aprovechar la marea baja y poder hacer parte de la sesión en la arena de la ría. También había que coordinar la predicción (por llamarla de alguna manera) meteorológica, la disponibilidad de los padres en cuanto a días libres, la disponibilidad de una servidora y los horarios de dos niños pequeños... De todo esto podemos decir que esta sesión fue un auténtico milagro, ¡jaja! Y por eso me siento tan afortunada de que saliera todo como salió, porque no podía haber salido mejor.

El tiempo, maravilloso. Una niebla ocasional quiso venir a decorarnos el ambiente y darle un toque mágico y especial al ya de por sí mágico lugar. La marea baja no era demasiado tarde ese día, y los peques estuvieron fantásticos. Normalmente siempe hay un hermano o una hermana que conduce la sesión y nos dirige a todos con su gran sabiduría intuitiva. Es este caso fue Hermano mayor, hasta que Hermana pequeña se soltó, casi al final, y también tuvo su rato de gloria para dirigir la orquesta.

Comenzamos con los abuelos, que normalmente no entienden de modernidades y extravagancias sobre hacer fotos de pies o manos, o en cualquier lugar que no sea un estudio cómodo con luz artificial y posados. Les dimos su posado para que pudieran marcharse satisfechos y felices, y la juventud extravagante nos lanzamos a la arena y al agua sin vacilar ni un instante.

Yo aprendí muchísimas cosas que Hermano mayor estuvo encantado de enseñarme (ya que soy de interior y desconozco por completo los tesoros del mar...) Así, aprendí a reconocer cangrejos, percebes o berberechos vivos, que sólo había visto en paellas, fuentes o lata de conserva. Cómo cogerlos, cómo "cazarlos", cómo limpiarlos... una lección realmente interesante por un maestro en el tema.

Las tías y tíos,  primas y primos segund@s y demás anexos adultos a las sesiones, suelen aportar muchísimos momentos especiales, porque suelen tener una relación muy cercana con los peques de la familia, y estos se sienten cómodos en su presencia, e interactúan mucho con ellos. Me encanta ese tipo de relación.

 

Después de un buen rato en la playa de la ría, de donde nos costó marcharnos por lo bien que se estaba, fuimos al Mirador del Monte Blanco, un lugar con una vista espectacular desde la que se ve la fusión entre el mar y la ría, el mar y el nacimiento del río Anllóns, a un lado, Corme, y al otro, Laxe (de ahí el nombre de la ría). Un lugar maravilloso donde crecer, como le aconteció a Madre de familia, y por eso estábamos allí.

Allí arriba, en el mirador, hicimos un rico almuerzo de frescas frutas veraniegas, para reponer fuerzas después de la larga sesión que Hermano y Hermana llevaron como campeones a pesar del hambre y las ganas de ir al parque o a la playa.

Mil gracias a esta familia tan acogedora, por enseñarme un lugar tan bonito al que pienso volver, y gracias por tratarme tan bien.


¡Vamos con las fotos!


 
Paco Dexastre
Está claro ke ten moi boa puntería... Saúde amiga!

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