La noche de Perotá Chingó (en el Náutico de San Vicente de O Grove)

18 de septiembre, 2018 - Conciertos/Música - Comentarios -


Boas!

Después de un verano ajetreado y variado fotográficamente, además de divertidísimo, me gustaría contarlo en mi blog comenzando por una entrada sobre música, que es un campo que disfruto bastante también (cuando tengo ocasión).

En este caso, una amiga me animó a ir a ver este grupo argentino: Perotá Chingó. Había escuchado algunas cosas de ellos y, como me gustaban bastante, le dije que sí.

El lugar es un restaurante-bar/pub/ que suele programar música en directo. En un lugar tan precioso como San Vicente do mar, O Grove, El Náutico me pareció un lugar muy agradable, con terraza junto a la mismísima playa y espacios diáfanos y abiertos, con buen ambiente y unas vistas maravillosas, además de un pescado riquísimo. 

El concierto se celebró en una zona trasera, cubierta pero al aire libre, con el mar de fondo por un lateral. Un lugar muy especial que, sumado a la escenografía y sonidos en los que nos sumergió la banda, hizo de aquella noche una experiencia muy especial para, probablemente, mucha gente de la que estábamos allí.

Y salió Perotá. Dos mujeres solistas y dos hombres a la percusión, teclado y batería que les acompañaban en voz y coros en algunas canciones. La energía era muy intensa. Justo antes de empezar, una persona del público habló muy mal a otra que estaba de pié (por que no le dejaba ver), y ellas calmaron los nervios y reclamaron respeto ante todo, y animaron a pasarlo bien y compartir ese mometo, apoyadas por los aplausos del público.

El concierto me pareció absolutamente precioso. No voy a entrar mucho en analizar el estilo musical porque no es mi especialidad, pero después de escuchar por grabación sus ritmos andinos e indígenas, algunos más bien parecidos a mantras chamánicos, creo que no le hace ninguna justicia a la calidad en directo de las voces, de la música, o a la energía que transmiten, con esas voces tan conectadas con la vida y con el verdadero ser de las personas. Entregadas totalmente al momento y modulando la energía con sonrisa permanente, nos metieron a todos no en el bolsillo, sino en su corazón.

Me encantó la escenografía, y esas estrellitas de metal colgadas del techo a las que de vez en cuando les daban un toque para que girasen y se iluminasen con los focos, creando varios efectos de luz y color. Y, sobre todo, me encantó la iluminación, que me ofreció, como fotógrafa amante de la luz y el color, momentos de placer inmenso para la vista y para los sentidos.

Me llevé una bonita impresión de las personas que componen esta linda banda, y me siento muy agradecida por haber podido ir y entregarme totalmente a ese momento realmente lindo. Gracias, Perotá Chingó.

Aquí van algunas fotos...

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Rodrigo Cuevas: un extraño caso de autenticidad.

01 de abril, 2018 - Conciertos/Música - Comentarios -

 

Hoy voy a dedicar esta entrada a contar por qué mi instinto acertaba cuando me decía que fuera al concierto de Rodrigo Cuevas al que asistí en Arca da Noe  (Vilar de Santos, Ourense), hace un par de semanas.

Nunca había oído hablar de él cuando vi el evento en Facebook. Visité el enlace sobre uno de sus video clips y me quedé subconscientemente embrujada.

Como los fines de semana suelo adelantar algo de trabajo, no tenía pensado ir. Sin embargo, la idea me venía a la cabeza continuamente y acabé recurriendo a un test muscular rápido que me sirve muy bien cuando tengo un dilema de este tipo.
Y el test dijo que "sí", varias veces (lo hice varias veces porque me daba mucha pereza salir de mi despacho calentito), así que le hice caso a mi cuerpo, me arreglé un poco, cogí mi cámara y quedé allí con una amiga que también iba.

No voy a describir el tipo de música y la calidad artística de Rodrigo Cuevas porque eso ya lo hace muy bien el escritor y promotor cultural Carlos Barral Álvarez en la biografía del artista y, además, lo mío no es escribir.

Lo que sí voy a contar es cómo nos quedamos todos y todas las presentes en el concierto ante los encantos y el desparpajo de Rodrigo. Creo que no hubo ni un solo ser humano en la sala que no quedase enamorado de la energía que transmitía.

Obviando el gran talento musical que demostró tener, pienso que mantener a todo el público pendiente de él con cara de fascinación durante las dos horas de concierto-espectáculo-monólogo-teatro... lo consiguió no sólo con unas maravillosas dotes artísticas, sino con una gran capacidad de AMOR (así, en rojo, negrita y con mayúsculas), entrega y presencia, cariño y humildad. Sumado a una gran dosis también de inteligencia y humor. Podría parecer que Rodrigo Cuevas me hubiera pagado para escribir esta entrada, y no me extraña. Pero diría que todas las personas allí presentes quedaron igualmente entusiasmadas con él.

He querido dedicarle una entrada en mi blog para honrar esa forma de ir por la vida. Por la gran calidad humana que transmitió a tanta gente en un contexto tan efímero. Para mí, él es un ejemplo claro de alguien que se entrega al 100% (recibiendo a cambio entrega total también), y que al hacerlo saca lo mejor de sí: autenticidad. Una cualidad muy poco trabajada por la especie humana, que a casi todos nos da muchísimo miedo y que tanto admiramos y nos maravillamos cuando la reconocemos en otros (y además la sabemos reconocer muy bien...)


Gracias, Rodrigo, por tu ejemplo.

Por recordarnos que la autenticidad existe y que está al alcance de todxs si dejamos la vergüenza y los miedos a un lado.

Aquí van unas fotos del concierto.

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