"Bienvenid@ a la República Independiente de mi casa". Sesión de fotografía familiar en Cuenca.

28 de septiembre, 2018 - Sesiones familiares - Comentarios -


Ocurre que cuando decido escuchar a mi instinto sin dejarme influenciar por la opinión de los demás, respetar mi unidad familiar y liberar todo el amor que llevo dentro, todo fluye en armonía, afronto los retos diarios con fuerza y determinación, y el resultado es algo muy bonito que yo misma he creado, donde hay diálogo, cariño, respeto y admiración por cada una de las personas que forman mi unidad familiar.

En este caso, la unión de dos personas con esa filosofía no podía traer más que doble amor a esta sesión de fotografía familiar en CuencaY al ser mi primera sesión allí y a una pareja cuyo primer instante de enamoramiento tuve la suerte de presenciar, estos hechos hacen de ella una sesión muy especial de la que me siento muy agradecida.

Mi impresión global de ese día es la completa unión de unos padres profundamente amorosos; coordinados perfectamente entre sí para una organización y una dedicación muy a la altura de las necesidades de dos mellizos que bien me los habría llevado puestos.

*Nota: esto de llevármelos puestos es algo que pienso, pero que jamás le digo a una criatura, más que nada para no traumatizarla. Atención, abuelos, abuelas y demás personas ya algo mayores, leed esto: El típico "Te voy a llevar conmigo a mi casa", por favor, si es posible, eliminadlo completamente de vuestra existencia. Pongámonos en su piel, que los niños no filtran estas bromas aún en su cerebro y se mueren de pánico e inseguridad si se lo decimos. ¿Qué tal cambiarlo por un "me pareces muy lindo" junto con una sonrisa? La energía cambia, ¿verdad?

Bien, como decía, disfruté de unos bebés arropados, amados, contenidos, abrazados, respetados en sus ritmos, en sus procesos, en sus cuerpos...

Una sesión llena de piececitos que juegan con el aire descubriendo la gravedad, bracitos que acarician las mejillas de papá y mamá, culitos que se arrastran por el suelo libres y felices, piernecitas mullidas que se entrelazan buscando el tacto de hermano que les proporcione calor físico y emocional. Momentos con papá y mamá, juntos y por separado, llenitos de amor y complicidad.

Y mi conclusión es que cualquier día de estos voy a tener que dejar de cobrar dinero, porque todo el amor que me llevo de las sesiones acabará por ser suficiente, así de claro lo digo.

Y a esta familia, quiero darle mil gracias por este día, por esa sensación que me llevé y que aún siento, y por el rato divertido que pasamos los cinco.

Os dejo con pocas fotos esta vez (siempre respetando las preferencias de la familia para mostrarse o no públicamente), pero no quería dejar de compartir la experiencia.

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